Hacer deporte está de moda y especialidades como el running, la bicicleta y el triatlón son un claro ejemplo de esta tendencia. Y, como no podía resultar de otra forma, este hábito saludable ha sido también secundado por un colectivo que agrupa a más del 50% de nuestra sociedad: la mujer. La mujer se ha incorporado de forma cotidiana y normalizada al desarrollo de una actividad, rompiendo tópicos trasnochados que no deberían corresponder con sociedades del siglo XXI. Ejemplo de ello es la proliferación de pruebas deportivas en las que la mujer es la principal protagonista. Una de ellas tendrá lugar este mismo domingo. Se trata de la Lilatón de Donostia-San Sebastián (http://lilaton.es/), organizada por el Club Atlético San Sebastián (http://atleticosansebastian.com/), pionera en carreras de mujeres en España y que el domingo reunirá en la capital guipuzcoana a más de 5.000 mujeres. Atrás, en el recuerdo, lejos pero cerca a la vez, queda el ejemplo de la estadounidense Kathrine Switzer, que en 1967 se convirtió en la primera mujer en correr con dorsal en el Maratón de Boston. Eso sí, para ello tuvo que esconder su condición sexual a la hora de formular su inscripción.
Hoy en día, 49 años después, pruebas como la Lilatón son una auténtica fiesta. Y colectivos e iniciativas impulsadas por féminas hacen posible esta evolución en búsqueda de la obligada normalidad social. Son muchos los ejemplos existentes, pero queremos destacar dos por cercanía: uno de ellos corresponde a la deportista, ‘crossfitera’ y bloguera Aitziber Santos (http://aitzisantos.net), con un proyecto, entre otros, denominado The Irongirl Project realmente extraordinario. Otra iniciativa es el proyecto ELLA bikes, con un grupo de chicas enamoradas de la bicicleta con ganas de disfrutar de su hobby.
Son sólo dos ejemplos, dos propuestas con toque femenino que suponen una realidad bien vigente. Ojalá dentro de unos años no sea noticia que las mujeres se incorporen de forma más o menos masiva a la práctica deportiva ni a cualquier otra faceta de la sociedad. Sería una señal de normalidad.
