Aunque las temperaturas actuales parecen indicarnos lo contrario, el invierno –y todo lo que él implica- se nos echará encima en breve. Durante esta estación, la tradicional climatología adversa y la reducción de las horas de luz motivan que a muchos aficionados a los deportes les entre una pertinaz pereza que les impida desarrollar su actividad deportiva cotidiana. Para tratar de rechazar cualquier atisbo de ‘vagancia’ te presentamos una serie de consejos que te ayudarán a lanzarte de nuevo a la carrera, a sudar, a la actividad que tanto te gusta.
- Falta de luz solar: si la escasa visibilidad te retrae del ejercicio físico a cielo descubierto, piensa que siempre puedes acudir a una piscina o un gimnasio. Ahí no tendrás excusa.
- Bajas temperaturas: otra excusa vana. La actividad física contribuye a mejorar la circulación, a combatir el frío y, ante todo, a ‘invertir’ en salud. De hecho, practicar deporte –y más en estas fechas- ayuda a reforzar nuestro sistema inmunológico y a evitar coger resfriados y gripes.
- Cambios en la alimentación: el frío invita a ingerir alimentos calóricos y, en este escenario, practicar deporte resulta poco menos que obligatorio para evitar ganar algún kilito de más.
- Deporte al mediodía: si puedes, practica deporte en horas en las que la temperatura resulta menos extrema, como podría ocurrir por la mañana o por la noche.
- La importancia de la ropa: si puedes, vístete por capas, tratando de que la más cercana a tu cuerpo sea de un material que absorba al calor generado por tu propio organismo. Trata de olvidarte del algodón y apuesta por la fibra sintética o natural. Y si la lluvia o la nieve acechan, acuérdate de guarecerte al menos en primera instancia con un chubasquero o alguna prenda que impida que tu ejercicio resulte mucho más pesado.
- Calienta bien: siempre se debe realizar un calentamiento más intenso y progresivo en invierno, ya que con las bajas temperaturas los músculos y los tendones tienden a contraerse y el riesgo de sufrir una lesión es mayor que en otras condiciones climáticas.
- Hidrátate bien: puede parecer que con el frío el cuerpo suda menos que en otra época. Pero si realizamos el mismo ejercicio que siempre, debemos acordarnos de hidratarnos incluso antes de que llegue la sed. Después, sigue bebiendo con naturalidad, incluso cuando termines tu ejercicio.
Si después de estos consejos y recomendaciones continúas sin ganas de realizar ejercicio, piensa en tu salud. Es la única que tienes.
