Sin lugar a dudas, ha sido una de las polémicas más relevantes en el mundo del ciclismo en las últimas semanas: la problemática por el uso de los nuevos frenos de disco. Tras un periodo de controversia, la Federación Española de Ciclismo ha tomado la decisión de prohibir la utilización de los frenos de disco en las bicicletas de carretera en cualquier competición o marcha cicloturista.
En ese sentido, los árbitros que se ocupan del correcto desarrollo de cada evento, tengan o no carácter competitivo, tienen la orden de expulsar de la carrera a cualquier participante que acuda a la cita con una bicicleta con estas características. Incluso si es descubierto por los árbitros una vez iniciada la prueba, será invitado a abandonarla por razones de seguridad, tal y como ocurriría si no participara con el pertinente casco reglamentario.
La Unión Ciclista Internacional (UCI) decidió prohibir la utilización de los frenos de disco en la alta competición como consecuencia del accidente sufrido por Fran Ventoso durante la celebración de la París-Roubaix. Las heridas causadas en el ciclista español provocaron una gran polvareda entre estamentos organizativos, ciclistas y aficionados, que alertaban sobre la indudable peligrosidad para la integridad física de los deportistas en relación a un posible accidente con este tipo de frenos. Tras el grave percance sufrido por Ventoso, y a propuesta de las compañías aseguradoras, fue la Federación Francesa la que decidió extrapolar la prohibición de su uso a todo tipo de pruebas -profesionales y aficionadas- que se celebran en su país.
Por lo que respecta al territorio español, la normativa determina que este tipo de frenos no está autorizado, circunstancia que afecta a todo tipo de carreras, incluidas las de promoción, y partiendo desde la edad cadete.
Parece evidente que cualquier tipo de avance que pueda generarse en relación a la seguridad de los ciclistas debe resultar beneficioso y aplicable en la medida de las posibilidades. Eso sí, si estos avances chocan con la realidad y pueden generar el efecto contrario en los más débiles, en los propios ciclistas, parece de sentido común replantearse su uso. De momento, y siempre, precaución en la carretera.
Fotografía: elconfidencial.com
