Aunque mirando el termómetro no lo parezca, la primavera ha llamado a nuestra puerta para permanecer junto a nosotros durante los tres próximos meses. Pese al indudable cambio de cara que nos genera gozar de temperaturas más agradables que en invierno y de que la mayor luminosidad favorece un cambio de hábitos, miles de ciudadanos encaran anualmente esta estación con temor. La causa, las temidas alergias. Bien para practicar deporte al aire libre, bien para el simple hecho de pasear, de la mano de nuestros compañeros de www.eldiario.es, te ofrecemos una serie de consejos para que estas incidencias se minimicen en la mayor medida posible.
- Trata de evitar la naturaleza en épocas de polinización de la planta que nos afecta.
- Si tenemos alergia por contacto, algo no tan frecuente, evitemos cortar el césped o la hiedra, así como estar en jardines donde se pode.
- Los días de sol y viento no son idóneos para los alérgicos, pues la humedad es baja en el aire y ello favorece la dispersión del polen.
- En el hogar, sobre todo en las habitaciones y en contra de la norma, no ventilaremos o al menos evitaremos hacerlo en las horas de sol. Si acaso lo haremos al atardecer. Por la noche, aunque apriete el calor, cerraremos las ventanas. Además, no es mala idea humedecer la habitación con un spray antes de ir a dormir para hacer que el polen se precipite.
- Conviene aplicar la aspiradora con rigor en alfombras y moquetas, usando filtros HEPA antiácaros.
- Sacudiremos bien las cortinas, mantas o edredones de plumas y otros materiales que retengan polvo y los lavaremos con frecuencia.
- Los peluches, si tenemos hijos pequeños, también los lavaremos a menudo.
- Y nuestros familiares de cuatro patas -perros, gatos, conejos…-, sobre todo si son de pelo largo, se abstendrán de entrar en las habitaciones durante la primavera, ya que en su pelaje es seguro que el polen se ha acumulado. No es mala idea en esta época lavarlos con algo más de frecuencia, dado que también frecuentan más la naturaleza.
- La ropa a la secadora y si no, en un tendedor dentro de casa; si la secamos fuera, será como un caballo de Troya: nos meterá el polen en casa.
- Si somos alérgicos nuestro aparato respiratorio estará más sensible y en consecuencia no debemos frecuentar ambientes contaminados de humo de tabaco.
- El dormitorio ha de estar una temperatura algo baja y seco, ya que los ácaros del polvo son muy persistentes -el polen puede aumentar la sensibilidad a ellos- y se multiplican mejor cuando hay una humedad del aire entre 75% y 80% y una temperatura de 21 °C o superior. Son escasos en lugares secos y mueren cuando la humedad del aire baja de entre el 40% y el 50%.
- No conduciremos con las ventanas abiertas y si vamos en moto lo haremos siempre con gafas de sol o la visera del casco bajada.
- En la calle, llevaremos unas gafas envolventes que nos eviten el contacto de los ojos con el polen, y si tenemos problemas respiratorios usaremos una mascarilla de pintor.
- No descartemos acudir a un alergólogo, ya que puede recetarnos un medicamento o vacuna que neutralice los efectos del polen y de paso haga que los pasos explicados anteriormente sean innecesarios.
La simple aplicación de estos consejos puede provocar que la primavera no resulte un suplicio para las personas que habitualmente sufren alergia. Porque tres meses son tres meses…
