En muchas ocasiones no nos acordamos de que tenemos muelas hasta que nos duelen. En numerosas ocasiones no somos conscientes de los peligros que entraña la conducción hasta tenemos un susto, un percance o somos testigos de alguna desgracia en la carretera. La conducción entraña una responsabilidad y unos riesgos más que evidentes, una circunstancia que tiene su triste reflejo en los más de 1.000 muertos y miles de heridos que reportan los accidentes de tráfico cada año. Esta peligrosidad se incrementa de forma considerable cuando los condiciones meteorológicas resultan adversas, en especial en un periodo invernal como el que estamos viviendo en estos meses.
Por este motivo, siempre viene bien recordar una serie de mensajes dirigidos tanto al conductor como al propio vehículo, encaminados a minimizar en la medida de lo posible los problemas que todos y todas nos podemos encontrar en la carretera en el periodo invernal. Los consejos más importantes son:
- Revisar siempre el vehículo antes de iniciar un desplazamiento: conviene comprobar los niveles básicos en el funcionamiento del coche, como los sistemas de refrigeración, líquido anticongelante, limpiaparabrisas, dirección, aceite, alumbrado, frenos, escobillas…
- Comprobar el dibujo de los neumáticos: en invierno, un correcto estado de los neumáticos resulta vital para que el vehículo se comporte como debe. En caso de que el dibujo no sea el correcto, hay que cambiar de forma urgente las ruedas.
- Uso en todo momento del cinturón de seguridad: parece increíble, pero aún hay conductores y acompañantes que no hacen uso del cinturón de seguridad. Los datos de heridos y muertos así lo reflejan.
- Conducción suave: con malas condiciones meteorológicos, la conducción debe resultar diferente a la habitual. La suavidad en las evoluciones del coche lleva implícita una suavidad en la conducción.
- Mantener la distancia de seguridad: si en condiciones favorables debemos mantener la distancia de seguridad acorde a la velocidad y estado de la carretera, un clima adverso obliga a aumentar esa distancia. Los metros necesarios para frenar así lo atestiguan.
- Uso de las cadenas o neumáticos de invierno: en caso de desarrollar un desplazamiento en el que te puedas encontrar nieve o granizo, los neumáticos de invierno o el uso de las cadenas se hacen imprescindibles. Y en el caso de las cadenas, conviene saber instalarlas antes de que nos veamos obligados a ello por primera vez.
- Revisión de las luces: ver y ser vistos resulta esencial. Además de por cuestiones de seguridad, llevar las luces en mal estado puede suponer una infracción.
- Ir bien equipados: llevar en el coche una linterna, manta, rascador contra el hielo… puede resultar muy importante en determinados momentos.
- Otras cuestiones que tampoco debemos pasar por alto son consultar el estado de las carreteras, llevar lleno el depósito, dejar los limpiaparabrisas levantados al aparcar si va a nevar, usar climatizador con aire caliente para evitar que los cristales se empañen…
- Además de todos estos consejos, cada meteoro debe implicar una diferente respuesta por parte del conductor. Así, en el caso de lluvia siempre conviene aumentar la distancia de seguridad y reducir la velocidad. El aquaplaning puede ser un imprevisto al que debemos adelantarnos. Mientras, si la niebla es nuestra compañera de viaje, también hay que aumentar la distancia de seguridad y encender las luces antiniebla. Por último, el fuerte viento debe obligarnos a disminuir la velocidad y sujetar con firmeza el volante.
Todos estos consejos son imprescindibles para evitar que un desplazamiento pueda convertirse en una desgracia o un drama. Y, al final, todo se resume en una buena conservación de tu vehículo y en el uso del sentido común. Que no es poco.
