«Siempre me ocurre lo mismo, los días que van del lunes al jueves normalmente las sensaciones no son nada halagüeñas; pesadez de piernas, respiración dificultosa y por supuesto, yo también tengo un mar de dudas. Es como si mi organismo se pusiera un escudo preventivo para protegerme de realizar algún atrevimiento, es como alguien en mis adentros me dijera: “Martín ya está todo hecho, deja de entrenar y dedícate a reposar que el domingo tienes que echar todos tus arrestos”. Un buen descanso es un buen entrenamiento.
Del viernes al día de la competición todo cambia, tengo ganas que llegue el día “D” y hora “H”, el olor a competición me transforma de manera que veo todo con dominio de la situación. Vuelvo a decirme, es como un entrenamiento rodeado de 45.000 personas que me darán el aliento para llegar hasta la línea de meta y esto más que ponerme nervioso (que siempre lo estoy) me da seguridad y motivación para afrontar la carrera. ¡No sé! Mis primeros kilómetros nunca son muy buenos, llegar a la media maratón me estimula y me digo: ya queda menos. Deseo que llegue el kilómetro treinta porque sé que allí es donde mejor me desenvuelvo.
Qué os voy a decir los sentimientos al cruzar por el arco de meta, sentimientos contradictorios, de amor y odio. De felicidad, de está es la última, de cuando será la próxima. Me abrazo a unos y a otros y lo único que deseo es encontrarme con todos los míos para contarles la experiencia».
No son palabras de un hombre cualquiera. Son las reflexiones de una leyenda, del atleta Martín Fiz. Bajo el título «Un mar de dudas» revela en su web los pensamientos previos a la disputa el pasado domingo del Maratón de Berlín. El resultado final: 2 horas, 26 minutos y 32 segundos, con el puesto 58 en la clasificación general y récord de esta prueba en la categoría de más de 50 años. Ésa es la barbaridad que se marcó el atleta alavés para hacerse con su cuarto ‘major’ tras las victorias sumadas ya en Nueva York, Tokio y Boston. Con 53 años a sus espaldas y a sus pies, al gasteiztarra tan sólo le restan dos carreras – Londres (abril de 2017) y Chicago (octubre de 2017)– para tratar de certificar con éxito el reto que se planteó con los 6 ‘major’.
Las palabras de Martín Fiz reflejan a las claras que, pese a haberlo casi todo a lo largo de su dilatada y brillante carrera deportiva, nunca pierde la ambición: ambición por marcarse nuevos retos, ambición por mejorar, ambición por ser disciplinado en el entrenamiento, ambición por descansar como es debido, ambición por disfrutar en la carrera, ambición por sufrir en la carrera, ambición por alegrarse en la línea de meta, ambición por recibir y dar abrazos, ambición por ganar, ambición por seguir adelante…. La calidad puede que no se aprenda -aunque puede y debe entrenarse- pero la ambición, los consejos y la superación deben aprenderse.
Fotografía: www.sport.es
